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El alumbrado, además de satisfacer de la evidente necesidad de iluminar los viales y la plaza, debe cumplir otra serie de funciones tales como garantizar la unidad de la plaza en las horas entre la puesta y la salida del sol, y como corresponde a una ciudad-capital, generar una imagen nocturna que debe ser tan sugerente al menos como la diurna.
Para ello se han escogido unas luminarias y columnas, que colocadas adecuadamente, otorgan un carácter a la plaza que se reconoce como vegetal. A ello contribuye la elección del conjunto “Metrónomis II”, formado por la luminaria “Oslo” y la columna “Curve”, cuyo aspecto semeja el de un tallo esbelto arqueado por el peso de la tulipa, como ocurre en tantas flores. Este carácter vegetal se subraya por una poco ortodoxa colocación “desordenada”, es decir buscando deliberadamente la no alineación de las columnas. La iluminación se concibe desde el inicio del proyecto a dos escalas bien diferenciadas, una más humanizada formada por columnas de 5m. de altura que envuelve al transeúnte en un juego entre árboles y columnas con silueta orgánica y otra que se aprecia desde la lejanía y forma parte del horizonte urbano madrileño con columnas de 12m. de altura.
Con el objetivo primordial de mejorar la seguridad y sensación de confort, se han empleado fuentes de luz de halogenuros metálicos de tecnología cerámica con lámparas Master City White CDO-TT de 150 y 70W, que bañan la plaza y las actividades que allí se desarrollan con una luz blanca cálida (2800K) que reproducen de forma excelente el amplio abanico de colores proporcionado por la vegetación cambiante (I.R.C.>80). Para engarzar la plaza con el resto de entramado urbano se han dispuesto en los viales lámparas de V.S.A.P. Master Son-T Pía Plus de 250W de alta eficacia (133lm/W).
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