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“Con este edificio, tanto en su interior como en su exterior, estoy efectuando una declaración de principios para el siglo XXI. Y los edificios adyacentes – uno modernista de los años 50 y otro del ecléctico siglo XIX – ofrecen un magnífico contexto comparativo”, explica Erick van Egeraat, arquitecto de la nueve sede central de ING en Hungría. Le habían encargado que diseñara un edificio de oficinas de alta calidad que fuera a la vez característico y funcional. Además, la distribución interna tenía que dar respuesta a las necesidades de una organización comercial moderna y tecnológicamente avanzada. Pero ¿cómo aunar lo ‘distintivo’ y lo ‘funcional’ en un solo concepto? Erick Van Egeraat quería ‘suavizar’ el áspero racionalismo de las típicas celdas de oficinas mediante unas ventanas ligeramente inclinadas y con vista a los atrios iluminados por la luz solar. Esta distribución espacial satisfacía las necesidades comerciales del cliente, al tiempo que permitía a Van Egeraat crear una agradable experiencia desde el punto de vista estético, respetando tanto la arquitectura contemporánea como la tradicional de Budapest.
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