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Biblioteca Nacional de Francia, París

En julio de 1988, el presidente francés François Mitterand anunció que se había decidido construir en París la biblioteca más moderna del mundo. De los 224 arquitectos invitados se seleccionaron veinte para que presentaran sus proyectos, de entre los cuales resultó elegido el de Dominique Perrault.
Aunque la nueva biblioteca es claramente simétrica, el diseño de Perrault también es ‘abier to’, con torres en las esquinas en forma de ‘L’, unas frente a otras como cuatro libros abier tos. Hay que imaginarse un gran bloque rectangular del que únicamente se han construido las esquinas en forma de ‘L’ pero que parecen sostener toda la estructura por sí mismas. En el interior de estos ‘libros abier tos’ se aloja no sólo la biblioteca sino también una explanada. La explanada es un vasto espacio público rodeado por un jardín de plantas leñosas que crea un tranquilo lugar de lectura y de encuentro, reflejo del pensamiento y la creatividad que se dan cita en la biblioteca.

Luz diurna de fibra óptica

Los 3500 puestos de lectura de la Biblioteca Nacional de Francia requerían una iluminación comparable a la luz diurna. De esta manera, las ilustraciones aparecerán con sus colores verdaderos. A diferencia de la luz diurna, la iluminación no debería emitir radiaciones ultravioletas o infrarrojas, ya que podría dañar los valiosos libros y manuscritos, deslustrar las imágenes y deteriorar el papel. También había que garantizar el confor t visual, por lo que la iluminación tendría que ser lo más antirreflectante posible. ¿Solución? Iluminación con fibra óptica. La luz se genera y canaliza a través de unos cables de fibra óptica que llegan hasta la cubier ta del escritorio. El generador se integra en la base del mobiliario, y unos terminales especiales distribuyen la luz de manera uniforme y apropiada para la lectura.

Arquitecto

Dominique Perrault


Diseñador de alumbrado
Dominique Perrault, Gaëlle Lauriot Prevost